Aunque todo lo dicho no sea cierto, todo lo cierto no está dicho.

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“No hubo justicia para Alejandro Nieto”

“Quien iba a creer que Alex muriera en el cerro que mas amaba en su vida”. Devastados por la exoneración de los policías que acribillaron a su hijo, los padres de Alex Nieto lo recuerdan como un hombre bueno y tranquilo y piden que se hagan cambios para evitar que la brutalidad policiaca continúe. Por Fernando A. Torres. La Opinión de la Bahia. Abril 14. 2016

“No hubo justicia para Alejandro Nieto”

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“Fue una tristeza muy grande al ver esas imágenes… cómo cayó, cómo estuvo cuando llegó al área. ​¿Cómo puede ser posible que un policía haya dicho que el muchacho, con 59 balazos y le seguían tirando, no caía, que estaba todavía en la posición [original]? Esa corte, ese jurado, fue una vergüenza para la familia Nieto. Toda la familia fue ignorada. No hubo justicia para Alejandro Nieto. Fue una burla para la familia y así lo vio la gente que estuvo allí en la corte”.

Así describió Refugio Nieto lo que siente después de la exoneración de los cuatro policías involucrados en el acribillamiento de su hijo, Alejandro ‘Alex’ Nieto, dictada por un jurado en un juicio concluido hace algunas semanas.

La noche del viernes 21 de marzo del 2014, Nieto se preparaba para ir a su trabajo como guardia de seguridad en un club nocturno y acarreaba una pistola de electroshock (Taser stun gun). Se detuvo, para comerse un burrito, en un parque en Bernal Hill, el barrio donde nació y creció. Los oficiales de policía se aproximaron a él después de que un hombre llamó al 911 diciendo que había un individuo caminando en el área con una pistola.

Según los testimonios de los oficiales, Nieto los apuntó directamente y los policías, al pensar que él tenía un arma de fuego, le dispararon 59 veces.

Pero de acuerdo a un testimonio de un músico que estaba en el parque esa noche, Nieto caminaba tranquilamente con sus manos en los bolsillos.

El jurado, compuesto por ocho personas en su mayoría blancos, concluyó el pasado 10 de marzo que los policías Jason Sawyer, Roger Morse, Richard Schiff y Nathan Chew habían actuado correctamente, de acuerdo a la ley.

“Para mí fue una cosa terrible de ver y oír decir… cuando él cayó, él cayó en su sangre y todavía estaba vivo, ahogándose en su sangre. Y al ver a los cuatro policías que le habían quitado la vida a mi hijo. Fue algo que no sabía nada, siquiera supe que fue lo que pasó con la muerte de mi hijo”, dijo Elvira, la madre de Alex.

Uno de varios casos

El caso de Nieto se suma a una racha de muertes alrededor del país por parte de policías que disparan a personas que no están armados en casos que han sido denunciados como de brutalidad policiaca.

A pesar de la abultada evidencia sobre el exceso de fuerza utilizada, en el caso de Nieto el juicio exoneró a los oficiales, provocando protestas en diversos sectores de la comunidad.

Hasta el momento los padres de Nieto no han decidido si apelarán el caso. “Lo que nos queda es seguir con la comunidad y seguir adelante para que no les pase lo que nos pasó a nosotros”, dijo Elvira.

Para Refugio la muerte de su hijo se ha convertido en un llamado a la acción. “Si nos unimos va a haber manera de cambiar este sistema. Ni que dialogar con los policías sino con los que los manejan, que es la ciudad. Esos son los peores. Y va a seguir este movimiento. Alejandro Nieto todavía no ha acabado”, dijo.

Refugio agregó que es importante que se haga una investigación independiente por parte del Ayuntamiento. “Tiene que salir una investigación profunda y no de ellos, de otras personas de afuera y eso es lo que falta y de ahí vamos a ver que sigue. Si se logra eso todavía hay esperanzas”, dijo.

Una historia de amor

Con la tristeza marcada en sus rostros, Elvira y Refugio recordaron los inicios de su familia en el pueblo de Tarimoro, Guanajuato (México), donde se conocieron y se enamoraron. Nostálgica, Elvira recuerda: “Es un pueblo muy bonito, muy típico y muy calmado. Allá no hay tanta violencia, todo está calmado. Siembran cacahuate, maíz. Mi papá tenía unas tierras donde sembraba”, dijo.

Elvira se trasladó a California en 1983 para reunirse con su hermanos y, al año siguiente, con el amor acuestas, Refugió la siguió. Ambos regresaron a Tarimoro para casarse. Después de tres meses regresaron al Área de la Bahía y tuvieron dos hijos Héctor, de 26 años, y Alex, quien hoy tendría 30 años de edad.

Refugio se quedó en casa cuidando a sus niños “levantándolos, dándoles su desayuno. Después de la escuela pasaba al parque con ellos y así fue como pasó nuestra vida, porque ese muchacho no se metía con nadie. Era tranquilo, bien calmado, bien relajado, a él no le gustaba ni la violencia porque nunca me lo arrestaron, nunca llegaron a tocarme la puerta. Un muchacho bien tranquilo, él siempre se levantaba con una mente bien clara bien positiva. Yo nunca pensé que podía pasar esto”, dijo.

Peregrinación por justicia

Desde aquel fatídico día, los Nieto han recorrido la ciudad buscando respuestas. Días después del veredicto, los Nietos junto a familiares y amigos de víctimas de la policía, Mario Wood y Amílcar Pérez López, recorrieron el Ayuntamiento de San Francisco para hablar con los supervisores y con el alcalde Ed Lee. “Pero no se pudo hablar con él. Tenía una escolta en la puerta, ni siquiera nos dejaron tocarla. Se está negando a salir a dialogar con la gente. Así lo ha hecho siempre con nosotros”, dijo Refugio.

El sacerdote Richard Smith de la Iglesia San Juan Evangelista los acompañó. Con un cartel exigiendo la destitución del jefe de policía Greg Suhr, dijo: “Tenemos que demandar justicia porque hemos perdido jóvenes muy preciosos para nuestras comunidades. Las lágrimas de los padres son las mismas. Las lágrimas de los padres de Alex Nieto y de Mario Wood y de Amílcar Pérez López. Tenemos mucho dolor y también mucho enojo por esta injusticia. No vamos a terminar, vamos a seguir hasta que la justicia pase”, aseveró el sacerdote.

Oscar Salinas, amigo de Alex y fundador de la Coalición Alex Nieto y su página de internet, dijo que Alejandro tenía un sonrisa difícil de olvidar. “Era bien inteligente siempre pensaba en la comunidad y le gustaba la cultura de La Misión, le encantaban los carros. Hay bastante trabajo para el futuro. Ahorita queremos darles a los Nieto tiempo para que descansen. En el futuro van a cambiar bastante las cosas, ojalá este año, pero si no, el próximo año”, dijo Salinas.

Un día, durante un clara y fresca madrugada, Alex llevó a su padre a su cerro favorito para disfrutar la vista de la ciudad iluminada. Es un recuerdo que Refugio nunca lo olvidará. “Quién iba a creer que Alex moriría en el cerro que más amaba en su vida. ‘Mira, observa la ciudad, qué hermosa es de noche, parece todo tan silencito, tan hermoso. Pero vas a la ciudad, allí hay problemas, ahorita especialmente’. Yo a mi edad estoy aprendiendo más de ti de lo que he aprendido en mi vida”, dijo Refugio mirando hacia el cielo. ##

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This entry was posted on April 15, 2016 by in Civil Rights, Human Rights / Derechos Humanos, Latinos in the US, Police Brutality, US and tagged , .

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