Aunque todo lo dicho no sea cierto, todo lo cierto no está dicho.

While not all that is said is true, not all that is truth is told.

Valentina, Tú Que Volaste Lejos

ValentinaT

A 50 años de su histórico vuelo, Valentina Tereshkova iría a Marte con pasaje de ida. Odalys Buscarón (Prensa Latina).  Junio 19, 2013

Casi tres días a solas en el firmamento con las estrellas bastaron para estar ligada hasta hoy a un mundo de insospechadas dimensiones, que un día dejó de ser un sueño para los humanos.

Única tripulante de la nave Vostok-6, la soviética Valentina Tereshkova se convirtió el 16 de junio de 1963 en la primera mujer cosmonauta, dos años después de su compatriota Yuri Gagarin.

Transcurrido medio siglo de su vuelo de casi tres días, aseguró que sigue soñando con su planeta querido, Marte. Consciente de las limitaciones tecnológicas de la cosmonáutica moderna, confesó que está lista para un viaje sin regreso.

Sabemos los límites humanos. Para nosotros (Marte) permanece como un sueño. Casi seguro el primer vuelo es hacia un solo lado, pero yo estoy lista, desafió Tereshkova a colegas de generaciones más recientes, a médicos y a periodistas, durante la rueda de prensa consagrada al acontecimiento histórico, desde la Ciudad Estelar.

Después de su misión espacial, Tereshkova trabajó en un grupo de investigadores que estudiaba la posibilidad de volar al planeta rojo. “Marte es mi planeta favorito,” recalcó.

Con 26 años y elegida entre cinco mujeres pilotos, permaneció 71 horas en la ingravidez y dio 48 giros alrededor de la Tierra. Tomó fotografías del espacio circundante y escribió en el cuaderno de bitácora. Fue una impresión que le quedó toda la vida, a pesar de los peligros, dependiendo de una tecnología a prueba. Sin embargo, no repitió otra salida al espacio.

Se tituló en ingeniería espacial en 1969, y durante casi tres décadas colaboró como instructora en la preparación de astronautas.

Detalles de ese vuelo y de errores en la programación de la nave se desvelaron tres décadas después, contó a periodistas. Guardó los secretos de lo que pudo ser una tragedia, a pedido del constructor y científico soviético Serguei Koroliov.

Me percaté de la situación de emergencia en las primeras horas e informé a Tierra. Había un error en el programa de descenso de la nave. Los comandos, según Tereshkova, funcionaban no para el descenso, sino para el ascenso al espacio abierto.

La cosmonauta, que se entrenó más de un año, recibió los nuevos datos desde el Centro de Dirección de Vuelos y los introdujo en la computadora. Koroliov y Yuri Gagarin mantuvieron permanente comunicación con ella, apreció la veterana cosmonauta, quien permaneció largos años alejada del contacto con la prensa.

Recordó que a sabiendas de que podría no regresar nunca, no cayó en pánico. Pudo bromear, cantar y hasta tuvo la ocurrencia de pedir una prolongación del vuelo.

Muchos creen que Koroliov quiso salvar a Tereshkova de toda culpa ante la jefatura, y por otro lado, su sueño fue enviar al cosmos una brigada femenina. Hasta 1994, solo tres mujeres de este país lograron realizar sus sueños.

Tras la muerte del fundador de la cosmonáutica soviética, en 1966 clausuraron ese programa y el grupo de cinco féminas fue disuelto. Tardaría 19 años para que la segunda mujer soviética se elevara al cosmos, en 1982, Svetlana Savitskaya, a bordo de la nave Soyuz T-7.

Con 30 años dedicados al entrenamiento de cosmonautas, la también Héroe de la Unión Soviética opinó que su generación pasó pruebas más complejas, que las concebidas en la actualidad.

Dijo que en aquel entonces muchas cosas resultaban desconocidas, “era el inicio de la cosmonáutica piloteada”. De muchas de las cosas que pasamos, ahora se ha renunciado, como girar en la centrífuga con una carga de 12 unidades, y en estos momentos son solo ocho, subrayó Tereshkova.

Los entrenamientos incluían la cámara térmica, donde había que permanecer con un traje de vuelo a temperatura de 70 grados centígrados y una humedad del 30 por ciento.

“Ocho horas permanecíamos sentados en una cámara totalmente aislada (cámara de privación sensorial), sin ver ni escuchar absolutamente nada, solo el crujir de tus movimientos”, evocó la astronauta al compartir experiencias vividas.

Un aliciente para ella contra el tiempo fueron las poesías de Nekrasov y la música clásica.

 Destino de la Brigada de Mujeres

Tereshkova reconoció que Koroliov mantuvo el sueño de lanzar al espacio a una misión de mujeres, la cual se preparó como parte de su plan.

Nosotros comenzamos ese trabajo, pero tras su muerte todo el programa se paralizó. Luego ocurrió el fallecimiento de una de las tripulantes, que otra vez postergó el vuelo de mujeres, apuntó.

A su juicio, por los fallos técnicos de esa época, se protegían más a las mujeres. Otros creyeron en las dificultades del organismo femenino para adaptarse a las condiciones de ingravidez, y de alguna manera influyeron.

El jefe del Centro de preparación de cosmonautas, Serguei Krikaliev, comentó en la rueda de prensa que en la década de 1980 se retornó a esa idea, pero al final también por causas técnicas no pudo volar la tripulación femenina.

En su opinión, la escasa presencia femenina hoy en los proyectos espaciales responde a una menor aspiración de ellas al cosmos. Puede que sea de otra manera cuando cambien las condiciones en la Estación Espacial Internacional, valoró.

La rusa Elena Kondakova protagonizó en 1994 el primer vuelo espacial de larga duración para una mujer, de cinco meses en la estación MIR. Elena Serova podría ser la próxima fémina del país, cuyo vuelo está programado para el otoño de 2014.

Sin embargo, para la excosmonauta Elena Dobrokvashina, la razón del desequilibrio radicó en la mentalidad machista de esa época. Ella nunca pudo volar. El vuelo programado en 1986 junto a otras dos colegas fue cancelado en último momento.

“La lucha entre partidarios de los vuelos femeninos y los que se oponían continuó todo el tiempo”, afirmó en una rueda de prensa dedicada precisamente a la escasa presencia femenina en los viajes al espacio cósmico.

Dobrokvashina es de la opinión que la selección no debe basarse en un criterio de género, sino en si se es buen especialista o no.

A sus 76 años, la astronauta pionera, Valentina Tereshkova, condecorada recientemente con la Orden Alexander Nevski por el presidente Vladimir Putin, todavía sueña con conseguir lo imposible: viajar al planeta rojo, una quimera de la humanidad.  ###

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