Legado de Thatcher: Pregúntenle a una chilena.

Margaret-Thatcher“La gente que elogia el legado de Thatcher debería también mostrar respeto por sus víctimas”. Vamos a respetar a los que lloran todos los días a causa de sus políticas, pero eligieron este día para limpiarse las lágrimas. Luego nos vamos a organizar para asegurarnos de que la historia que ella escribió no se repite. Por Dave Zirin. The Nation Magazine. Traducción: Fernando Andrés Torres

Nunca he visto tan abismal diferencia entre los grandes medios de comunicación y el público, como lo acontecido en las últimas 24 horas después de la muerte de Margaret Thatcher. Mientras que la prensa y el presidente Obama derramaron recuerdos llenos de lágrimas, miles de personas salieron a las calles del Reino Unido y más allá, para celebrar.

Estas manifestaciones provocaron la condena inmediata tildándolas de “fiestas de la muerte”, “de mal gusto”, “horribles”, y “por debajo de toda la decencia humana.”

Sin embargo, si los mismos medios que alaban a Thatcher y repudian esta respuesta popular se hubiesen molestado en entrevistar a alguna de las personas que celebraban, habrían conseguido una respuesta que no hubiese encajado en su narrativa, que es, probablemente, la razón por la cual no entrevistaron a nadie..

Miles de personas han salido a las calles para celebrar la muerte de Margaret Thatcher. He recibido una nota esta mañana de la amiga de un amigo. Ella vive en el Reino Unido, aunque su familia no llegó allí por elección. Tuvieron que huir de Chile, al igual que otras miles cuando estaban bajo el pulgar del general Augusto Pinochet.

Si usted no sabe los detalles sobre las dos sanguinarias décadas del reinado Pinochet, debería informarse, pero tenga cuidado de no comer antes. Era un capataz despiadado de la tortura, las violaciones, y miles de ejecuciones políticas. Antes de matarlo, le rompieron las manos y las muñecas al cantante popular más importante, Víctor Jara, frente a una multitud de prisioneros. Logró que Salvador Allende fuera muerto a tiros en su escritorio. Su especialidad era torturar a la gente delante de sus familias.

Como Naomi Klein ha escrito con tanta pericia, Pinochet utilizó este período de angustias y carnicería para instalar un laboratorio nacional para la economía neoliberal. El amigo de Pinochet, Milton Friedman tenía una teoría sobre la reducción de los subsidios alimenticios, la privatización de la seguridad social, reducción de salarios, y la prohibición de los sindicatos, y Pinochet la aplicó.

Los resultados de estos experimentos se convirtieron en munición política para los economistas neoliberales del mundo. Siempre me perturbó ver en los libros de texto esta teoría económica aplicada en Chile. Es como si la Asociación Norteamericana de Medicina publicara un libro de texto sobre los resultados del trabajo del Dr. Josef Mengele en los campos de concentración, sin ningún juicio moral acerca de cómo esto afecta a sus pacientes.

Pinochet era el general a cargo de esta catástrofe de derechos humanos. Él también era alguien que Margaret Thatcher lo llamó amigo. Lo apoyó cuando incluso estaba exiliado, tratando de escapar de la justicia por sus crímenes. Como le dijo a Pinochet “(Gracias) por llevar la democracia a Chile”.

Por lo tanto, si quiero saber porqué alguien celebra la muerte de la baronesa Thatcher, creo que preguntarle a una chilena en el exilio sería un gran lugar para comenzar. La amiga de mi amigo salió a las calles del Reino Unido cuando se enteró de que la Dama de Hierro había dejado su cuerpo mortal. He aquí la razón:

“Le estoy diciendo (a mi hija) todo sobre el legado de Thatcher a través de la experiencia de su madre, no de los medios de comunicación, sobre todo cómo el gobierno de Thatcher apoyó directamente el régimen asesino de Pinochet, financieramente, a través del apoyo militar, incluso el entrenamiento militar (que ahora sabemos se desarrolló en la Universidad de Dundee). Miles de mi pueblo (y los miembros de mi familia) fueron torturados y asesinados bajo el régimen de Pinochet – la bestia fascista que fue uno de los aliados y amigos más cercanos de Thatcher. Así que todos los apologistas y los ofendidos (por mi celebración) pueden meterse su superioridad moral por donde sea. Ustedes son los que no entienden. Aquellos de nosotros que celebramos somos los que hemos sufrido profundamente bajo la dictadura, y nosotros somos a los que nos importa y por eso protestamos. Somos los humanitarios que nos molestamos para levantar un dedo y así ayudar a todos aquellos que sufrieron bajo su régimen. Estoy levantando una copa de champán para llorar, para recordar y honrar a todas las víctimas de su régimen brutal, aquí y en el extranjero. Y a todos esos héroes que trataron de hacer algo al respecto.”

Debo añadir aquí que yo viví en Chile en 1995, cuando Pinochet había sido depuesto pero aún estaba a cargo de las fuerzas armadas. Me hice amigo de las personas que fueron torturadas o sus familiares habían desaparecido. Para mí la conexión de Thatcher a Chile es entonces personal. Sin embargo, también entiendo, que explicaciones similares para el ¿por qué la gente está celebrando? Pueden ser respondidas por aquellos con conexiones a la Argentina, el apartheid de Sudáfrica, Indonesia, Belfast, Gaza o Bagdad.

El caso también se podría hacer por aquellos del Reino Unido afectados por los dictados económicos de Thatcher y Pinochet y que optaron por no llorar la muerte de la dama. También es importante porque después de las 48 horas de la muerte de un personaje público de gran alcance, un halo se fija permanentemente en su la cabeza.

Cuando Ronald Reagan falleció, una enorme maquinaria publicitaria derechista se apresuró en sacarlo de toda crítica. Los demócratas ciertamente no impugnaron esta interpretación de la historia y ahora según las encuestas, las personas menores de 25 años dicen que elegiría Reagan sobre el presidente Obama, a pesar de que las ideas de Reagan siguen siendo profundamente impopulares.

Para decirlo crudamente, la batalla sobre el legado de alguien es una batalla política. En el caso de Thatcher, si se pasa por alto su historia de apoyo a tiranos, estaríamos condenados a repetir el mismo error.

Como Glenn Greenwald escribió con tanta pericia en The Guardian: “No hay absolutamente nada de malo sentir la repugnancia en contra de Margaret Thatcher o cualquier otra persona con poder e influencia política basada en sus malos actos, estos no cambian simplemente porque la persona se mueren. Es necesario conmemorar los actos malos cuando la muerte llega, como el único antídoto en contra de una sociedad que trata de construir una historia patrióticamente falsa y egoísta”.

O para decirlo de una forma mucho más simple, en palabras de David, Wearing, “La gente que elogia el legado de Thatcher debería también mostrar respeto por sus víctimas”. Eso estaría bien, Vamos por favor a mostrar un poco de respeto por las víctimas de Margaret Thatcher. Vamos a respetar a los que lloran todos los días a causa de sus políticas, pero eligieron este día para limpiarse las lágrimas. Luego nos vamos a organizar para asegurarnos de que la historia que ella escribió no se repite.

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